MINERÍA Y METALES

El futuro de la minería en un mundo de energía limpia

¿Cómo puede el sector impulsar la descarbonización global sin agravar los desafíos sociales y ambientales?

Los desafíos

  • La oferta minera tiene un gran reto para satisfacer una demanda sin precedentes
  • Las emisiones son altas y siguen aumentando a medida que crece la producción
  • Los impactos climáticos y los riesgos regulatorios están afectando las operaciones
  • Las comunidades a menudo suelen asumir los costos sin gozar de los beneficios
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Las soluciones

  • Descarbonizar las minas mientras se mejoran los resultados para los trabajadores y las comunidades
  • Reducir riesgos y acelerar el desarrollo de minas sostenibles del futuro
  • Escalar modelos de negocio circulares para los metales y reducir la necesidad de extracción primaria
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La transición hacia la energía limpia suele abordarse en términos de metas, plazos y tecnologías. Menos visibles, pero igual de urgentes, son los materiales que la hacen posible. Los recursos necesarios para descarbonizar la economía mundial se encuentran bajo la superficie de la Tierra o pasan por nuestras manos todos los días, a menudo sin que pensemos en su origen.

Un smartphone típico depende del cobre para conducir la electricidad, del litio y el cobalto para la batería, del níquel para la durabilidad y del aluminio para la carcasa. Estos mismos materiales aparecen, con usos similares, en las tecnologías que impulsan la transición verde, escalando de gramos a toneladas: el cobre conduce la electricidad generada por las energías renovables y la transporta a grandes distancias a través de las redes; el litio, el cobalto y el níquel sustentan el almacenamiento de energía y el transporte electrificado mediante baterías en rápida evolución; y el acero y el aluminio constituyen la base de la infraestructura limpia. Sin estos materiales, simplemente no habría transición energética.

Estos recursos están concentrados en un número muy reducido de países, lo que genera dependencias estratégicas que están reconfigurando la geopolítica global, a medida que los gobiernos buscan diversificar las cadenas de suministro mediante nuevas alianzas, relaciones comerciales e incluso poder militar.

Esto enfrenta al sector de minería y metales a un conjunto decisivo de desafíos: aumentar la oferta a una velocidad nunca antes vista en un entorno geopolítico cada vez más disputado, descarbonizar operaciones intensivas en carbono y gestionar riesgos climáticos en aumento. Al mismo tiempo, el sector debe garantizar una transición justa, con beneficios compartidos de manera equitativa entre trabajadores y comunidades.

Son tareas ambiciosas, pero con una visión sistémica, alcanzables. Hoy, el sector de minería y metales tiene la oportunidad de influir no solo en la velocidad de la descarbonización global, sino también en su resiliencia y legitimidad en los años por venir.

En Números:

Fuente: IEA Global Critical Minerals Outlook 2025

“La próxima década de inversión en minería definirá los resultados en emisiones, resiliencia y desarrollo local durante generaciones. Hacerlo bien realmente importa.”
Eva Escamilla, Head of Latin America Carbon Trust

LOS DESAFÍOS:

1. La oferta minera tiene dificultades para satisfacer una demanda sin precedentes

'Para 2040, se proyecta que el déficit de cobre alcance aprox. 10 millones de toneladas anuales, casi una cuarta parte de la producción mundial actual.'

Las tecnologías de energía limpia son mucho más intensivas en materiales que sus predecesoras basadas en combustibles fósiles. Una turbina eólica estándar de 3 MW requiere alrededor de cinco toneladas de cableado de cobre, equivalentes a aproximadamente 10 km de cable, además de tres toneladas de aluminio y dos toneladas de metales de tierras raras. Los vehículos eléctricos requieren aprox. seis veces más minerales que los automóviles convencionales.¹

Alcanzar Net Zero hacia 2050 implica multiplicar por ocho la capacidad eólica global y desplegar cientos de miles de nuevas turbinas. Se espera que la flota mundial de vehículos eléctricos crezca de alrededor de 60 millones de vehículos en la actualidad a cerca de mil millones hacia mediados de siglo. En conjunto con la intensidad material de las tecnologías limpias, esto está impulsando el crecimiento de la demanda de minerales a un ritmo y una escala sin precedentes históricos.

La oferta ya enfrenta dificultades para mantenerse al día. Se proyecta que la demanda global de cobre aumente 50% hacia 2040, pasando de 28 millones de toneladas actuales a 42 millones. Sin embargo, se espera que los proyectos mineros existentes y planificados alcancen un máximo de solo 27 millones de toneladas en 2030, antes de comenzar a disminuir. Para 2040, el déficit resultante podría alcanzar aprox. 10 millones de toneladas anuales, casi una cuarta parte de la producción mundial actual de cobre. Esto representa un cuello de botella significativo justo cuando el despliegue de energía limpia necesita acelerarse con urgencia.

Cerrar esta brecha requiere el desarrollo de nuevas minas a gran escala. No obstante, incorporar nueva oferta sigue siendo excepcionalmente complejo. Aproximadamente 83% de los grandes proyectos mineros registran sobrecostos o retrasos, con megaproyectos que en promedio superan el presupuesto en 79% y presentan retrasos de 52%. En Estados Unidos, obtener los permisos para una nueva mina puede tomar en promedio 29 años.² Las fuertes fluctuaciones en los precios de los metales, junto con la incertidumbre geopolítica y regulatoria, incluyendo cambios abruptos de política en economías clave, elevan los umbrales de rentabilidad y retrasan decisiones de inversión en cadenas de suministro ya altamente concentradas. El resultado es una cartera estructuralmente insuficiente: los presupuestos de exploración de cobre se mantienen aprox. 34% por debajo de su pico de 2012, pese al aumento sostenido de la demanda.

Estos cuellos de botella se ven agravados por preocupaciones geopolíticas. En los seis metales clave para la transición, los tres principales países productores concentran en promedio 77% de la oferta global. China domina particularmente el procesamiento y refinado, con 65% del litio, 74% del cobalto y 90% de los metales de tierras raras a nivel mundial. Esto genera dependencias estratégicas que las principales economías buscan reducir, convirtiendo las decisiones comerciales sobre cadenas de suministro de minerales en asuntos de soberanía económica y seguridad nacional.

Ante este contexto, incrementar la oferta secundaria mediante reciclaje y reutilización es fundamental por tres razones. Primero, la extracción primaria por sí sola no podrá satisfacer la demanda proyectada, incluso con una aceleración significativa de nuevos desarrollos mineros. Segundo, escalar el reciclaje podría reducir la necesidad de nueva minería entre 25% y 40%. Tercero, fortalecer cadenas de suministro secundarias robustas puede ayudar a aliviar tensiones geopolíticas al reducir la presión por asegurar nuevas fuentes primarias.

Si bien algunos materiales ya cuentan con sistemas de reciclaje maduros, especialmente el acero con tasas cercanas a 85% a 90% y el aluminio con 70% a 75%, y en menor medida el cobre con 35% a 40%, las tasas de recuperación al final de la vida útil de varios metales críticos para la transición siguen siendo notablemente bajas: aprox. 10% para el cobalto, 4% para el litio y menos de 1% para los metales de tierras raras. Incluso en el caso del cobre, uno de los metales de transición más reciclables, la participación de la oferta secundaria ha disminuido de 37% a 33% desde 2015, ya que el reciclaje no ha logrado seguir el ritmo de la creciente demanda.³ Actualmente, los modelos de negocio lineales, el diseño de productos, las bajas tasas de recolección y los incentivos limitados a lo largo de las cadenas de valor continúan restringiendo el avance en el aprovechamiento de esta fuente existente de suministro.

El suministro futuro de minerales críticos sigue estando altamente concentrado

Solo 12 países se ubican entre los tres principales productores de minerales clave para la transición energética: cobre, litio, cobalto, níquel, grafito y metales de tierras raras. Coloca el cursor sobre el mapa para ver el país, el tipo de mineral y el nivel de concentración.

Fuente: Our World in Data

Crecimiento proyectado de la demanda de minerales críticos hacia 2040 (Escenario Net Zero) Fuente: IEA Global Critical Minerals Outlook 2024

Demanda y oferta anual de cobre, 2020–2040 (en millones de toneladas métricas)

Fuente: S&P Global

Nota: Las proyecciones de oferta asumen que no habrá una expansión significativa más allá de los proyectos existentes y comprometidos.

2. Las emisiones son altas y siguen aumentando a medida que crece la producción

'La minería es uno de los sectores más difíciles de descarbonizar, ya que sus actividades principales son intensivas en energía y con frecuencia enfrentan limitaciones tecnológicas.'

La minería consume alrededor de 1.7% de la energía global, pero genera una proporción significativamente mayor de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, estimada entre 4% y 10%, dependiendo de los alcances considerados. El procesamiento de metales añade una carga adicional importante, ya que la producción de acero y aluminio contribuye aproximadamente con 7% y 2% de las emisiones globales, respectivamente.⁴

La minería y los metales constituyen uno de los sectores más difíciles de descarbonizar porque sus actividades centrales son altamente intensivas en energía y, en muchos casos, enfrentan limitaciones tecnológicas. Las operaciones dependen de equipos impulsados por diésel, incluidos camiones de acarreo que pueden pesar hasta 400 toneladas, y con frecuencia se desarrollan en ubicaciones remotas, lejos de la infraestructura eléctrica. Las etapas de procesamiento y refinado requieren temperaturas elevadas y sostenidas, que a menudo superan los 1,000 °C, lo que sigue siendo complejo de electrificar a gran escala. Alternativas viables de cero emisiones, como camiones eléctricos o hidrógeno verde, suelen ser costosas y presentan disponibilidad limitada.

Estas presiones se ven agravadas por la disminución de concentración del metal contenido en el mineral o la llamada ley del mineral. Las leyes de cobre han caído aproximadamente entre 25% y 30% a nivel mundial desde principios de la década de 2000, y en Chile actualmente son cerca de la mitad de sus niveles históricos. A medida que las leyes disminuyen, es necesario extraer, transportar y procesar mayores volúmenes de material para obtener la misma cantidad de metal, lo que incrementa el consumo energético pese a las mejoras en eficiencia.

El contexto geográfico y regulatorio también influye en el desafío de las emisiones. Muchos minerales críticos se producen en mercados emergentes, donde las redes eléctricas aún son intensivas en carbono, lo que aumenta la dependencia de la generación en sitio. Asimismo, políticas inconsistentes o desalineadas pueden frenar el avance al desvincular la expansión industrial de las estrategias de transición energética, por ejemplo, al implementar precios al carbono antes de que las operaciones mineras tengan acceso a energía limpia, o al incentivar capacidad de procesamiento asociada a sistemas basados en carbón.

Emisiones de la minería de cobre por fuente:

Fuente: ICA

Nota: Se muestra el perfil promedio de emisiones para el cobre. Los perfiles varían significativamente según el metal. Los metales preciosos suelen presentar menores emisiones en procesamiento, mientras que el mineral de hierro registra mayores emisiones en procesamiento debido a los requerimientos de la producción de acero.

Gran parte de las reservas mundiales de minerales críticos se concentra en regiones que ya enfrentan sequías, inundaciones y olas de calor más frecuentes, por lo que los impactos del cambio climático se están convirtiendo rápidamente en una realidad operativa.

3. Los impactos climáticos y los riesgos regulatorios están afectando las operaciones

'Ampliar los enfoques circulares podría reducir la demanda de minerales primarios entre 25% y 40% hacia 2050, dependiendo del metal y de la trayectoria tecnológica..'

Gran parte de las reservas mundiales de minerales críticos se concentra en regiones que ya enfrentan sequías, inundaciones y olas de calor más frecuentes, por lo que los impactos del cambio climático se están convirtiendo rápidamente en una realidad operativa.

El estrés hídrico representa una de las presiones más inmediatas. Casi una cuarta parte de las minas de minerales críticos a nivel global se ubica en zonas con escasez de agua, lo que coloca a las operaciones de procesamiento, altamente intensivas en este recurso, en competencia directa con comunidades locales, la agricultura y los ecosistemas. A esto se suman otras presiones, como el calor extremo, que afecta la seguridad de los trabajadores, y los eventos climáticos severos, que dañan infraestructura y provocan interrupciones en la producción. Estos impactos pueden afectar tanto los niveles de producción como el desempeño empresarial, al tiempo que incrementan las tensiones con comunidades locales y gobiernos anfitriones.

Los riesgos físicos se ven reforzados por crecientes presiones de transición. A medida que distintas jurisdicciones implementan mecanismos como precios al carbono y medidas fronterizas, el costo de la producción intensiva en emisiones continúa aumentando.⁵ Paralelamente, los inversionistas elevan sus expectativas, haciendo que las metas Net Zero basadas en la ciencia y las estrategias de transición creíbles sean cada vez más necesarias para acceder a financiamiento.

El avance depende de resolver una desconexión fundamental. Adaptar las operaciones mineras frente al aumento de temperaturas, el estrés hídrico y los eventos climáticos extremos requiere planeación e inversión a largo plazo, pero el sector de minería y metales opera bajo ciclos de corto plazo. Los precios de los commodities pueden fluctuar más de 100% en un solo año y han mostrado una volatilidad particularmente alta en los últimos cinco años. Estos ciclos cortos son tanto causa como consecuencia de la subinversión en resiliencia: activos diseñados para operar durante décadas, pero expuestos a riesgos climáticos crecientes, suelen gestionarse con base en señales de precios de corto plazo, lo que retrasa la adaptación hasta que ocurren disrupciones.

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16% de las minas, yacimientos y distritos de minerales críticos a nivel global se ubican en zonas con estrés hídrico alto o extremadamente alto.

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65% de los recursos conocidos de litio se encuentran en zonas con estrés hídrico de medio a muy alto.

Fuente:: World Resources Institute

4. Las comunidades a menudo suelen asumir los costos sin gozar de los beneficios

La transición energética solo tendrá éxito si funciona para las personas cuyas vidas están directamente vinculadas con la minería. Quienes viven y trabajan cerca de los sitios mineros suelen enfrentar los costos ambientales y de salud asociados con la extracción, desde la pérdida de biodiversidad, la degradación de ecosistemas y la contaminación del aire, el agua y el suelo, hasta condiciones laborales inseguras, afectaciones a la salud y el debilitamiento de los medios de vida tradicionales. Estas cargas recaen tanto en los trabajadores mineros como en las comunidades locales y regionales.

Estos impactos son especialmente relevantes porque la minería sustenta medios de vida a una escala global considerable. El sector formal emplea a aproximadamente 8.5 millones de personas en todo el mundo, además de muchas más que dependen indirectamente de las cadenas de suministro y de servicios relacionados con la actividad minera. Más allá de esto, el sector forma parte de un ecosistema mucho más amplio de sustento económico, que incluye la minería artesanal y de pequeña escala, lo que refuerza la oportunidad de que los grandes operadores establezcan estándares y expectativas que impulsen mejores prácticas a lo largo de las cadenas de suministro de minerales.

Actualmente, solo una fracción limitada de la riqueza generada por la minería se traduce en beneficios directos para los trabajadores y las comunidades locales. Muchos de los principales países productores de minerales enfrentan altos niveles de desigualdad, degradación ambiental y desplazamiento, lo que evidencia una desconexión persistente entre la extracción de recursos y el desarrollo inclusivo. Este fenómeno resulta particularmente visible en la República Democrática del Congo, responsable del 76% del cobalto extraído a nivel mundial y ubicada en posiciones bajas dentro del Índice de Desarrollo Humano a escala global.

LAS SOLUCIONES:

Las presiones que enfrenta el sector de minería y metales ya están transformando la forma en que opera, y existe un reconocimiento creciente de que los ajustes graduales no serán suficientes. Afortunadamente, las intervenciones bien diseñadas pueden generar efectos positivos en cadena, fortaleciendo simultáneamente la resiliencia en la oferta, las operaciones y las comunidades.

1. Descarbonizar las minas mientras se mejoran los resultados para los trabajadores y las comunidades

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2. Reducir riesgos y acelerar el desarrollo de minas sostenibles del futuro

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3. Escalar modelos de negocio circulares para los metales y reducir la necesidad de extracción primaria

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1. Descarbonizar las minas mientras se mejoran los resultados para los trabajadores y las comunidades

Una proporción significativa de los minerales necesarios para la próxima fase de la transición energética provendrá de proyectos ya anunciados, minas en operación y expansiones en sitios existentes, incluyendo aproximadamente 80% de las necesidades de cobre hacia 2030. Transformar estos activos para que operen con bajas emisiones y bajo principios de responsabilidad social a gran escala depende de que las empresas mineras cuenten con estrategias de transición sólidas a nivel sitio, que integren descarbonización, resiliencia climática e impactos en comunidades y fuerza laboral, especialmente en el caso de grandes productores con exposición internacional.

El análisis detallado de emisiones de Alcance 1, 2 y 3, junto con estrategias de transición claras, contribuye a fortalecer el caso de inversión. En operaciones a cielo abierto con alta dependencia de diésel, la electrificación limpia del transporte de acarreo puede reducir entre 30% y 50% de las emisiones directas en sitio, al tiempo que genera reducciones en costos de mantenimiento de entre 20% y 30%.⁶ Cuando esto se combina con la electrificación de equipos móviles y del suministro energético del sitio, los costos operativos pueden disminuir aproximadamente entre 5% y 15%. Al considerar beneficios adicionales, como una menor exposición a la volatilidad de los precios de combustibles y una mayor competitividad derivada de la alineación con precios al carbono y regulación climática, incluyendo primas verdes para metales de bajas emisiones, esta ruta se consolida cada vez más como una opción pragmática para las minas existentes.⁷

La resiliencia climática constituye un componente esencial de las estrategias de transición robustas. Esto puede implicar una combinación de medidas adaptadas a cada contexto, desde la reducción y el reciclaje de agua en zonas con escasez hídrica, hasta el desarrollo de infraestructura preparada para condiciones climáticas extremas y la rehabilitación de terrenos en ecosistemas degradados. De manera fundamental, las transiciones efectivas también transforman la dinámica laboral en sitio, mejorando resultados sociales y de salud, y desplazando la demanda de habilidades hacia perfiles habilidades hacia perfiles con funciones digitales y de sistemas. Cuando estos procesos se diseñan de forma inclusiva, se abren oportunidades para programas de capacitación local, salarios justos y trayectorias profesionales sostenibles, particularmente en regiones remotas y altamente dependientes de los recursos naturales.

La electrificación de minas existentes genera beneficios climáticos y económicos inmediatos:

Reducción de emisiones de Alcance 1 (mediante la electrificación del transporte de acarreo)

Reducción de costos operativos

Apoyar a las minas para que integren energía renovable, electrificación e infraestructura resiliente al clima desde el inicio mejora la certidumbre de costos, reduce la exposición a la volatilidad de los precios de los combustibles y a los costos del carbono, y disminuye los riesgos físicos asociados al cambio climático.

“El mayor freno para la nueva oferta minera no reside en la geología o la tecnología, sino en cómo se identifican y valoran los riesgos de manera temprana, lo que puede determinar el costo del capital y la velocidad de ejecución.”
Fernanda Cruz, Senior Associate Carbon Trust

2. Reducir riesgos y acelerar el desarrollo de minas sostenibles del futuro

'Un acelerador de transición de activos mineros podría desempeñar un papel catalítico para impulsar el progreso necesario.'

Cerrar la brecha global de suministro también requerirá acelerar el desarrollo de nuevas minas, pero únicamente bajo esquemas que sean bajos en carbono, resilientes al clima y socialmente responsables. Se estima que garantizar una oferta alineada con los objetivos climáticos globales demandará entre USD 2 y 2.5 billones en nuevas inversiones mineras hacia 2050, particularmente en cobre, litio y níquel.⁸ El desafío central no radica en la disponibilidad de recursos, sino en la acumulación de riesgos técnicos, financieros y sociales en etapas tempranas, lo que eleva el costo del capital y ralentiza la ejecución, especialmente cuando los proyectos no logran asegurar aceptación social y alineación con las comunidades locales desde el inicio.

Un acelerador de transición de activos mineros podría desempeñar un papel catalítico en este proceso. El concepto es relativamente simple: articular a los actores clave, incluidos operadores mineros, inversionistas, comunidades locales y gobiernos anfitriones, junto con los instrumentos financieros necesarios, como garantías, contratos por diferencia y esquemas de financiamiento combinado, además de la experiencia técnica, regulatoria y en sostenibilidad requerida para materializar los proyectos. Este enfoque permite reducir el costo del capital al tiempo que facilita la gestión de riesgos en las fases iniciales. Más importante aún, al integrar estos elementos desde la etapa de factibilidad, el desempeño ambiental y social se incorpora desde el diseño del proyecto, en lugar de añadirse posteriormente, acompañando todo el ciclo de vida de la mina.

Integrar desde el inicio energía renovable, electrificación e infraestructura resiliente al clima mejora la certidumbre de costos, reduce la exposición a la volatilidad de los precios de combustibles y a los costos del carbono, y disminuye los riesgos físicos asociados al cambio climático. La evidencia sugiere que este enfoque puede reducir las emisiones a lo largo del ciclo de vida entre 30% y 50% en comparación con desarrollos convencionales, además de fortalecer la resiliencia operativa en el largo plazo.⁹ Asimismo, permite establecer salvaguardas ambientales y comunitarias robustas desde el comienzo, alineándose con estándares internacionales y reduciendo retrasos regulatorios que con frecuencia afectan a los proyectos mineros.

Las empresas mineras junior podrían beneficiarse particularmente de este tipo de estructuras. Estas compañías representan aproximadamente entre 40% y 45% del gasto global en exploración, pero a menudo carecen de la capacidad financiera y operativa para gestionar riesgos tempranos de manera independiente.¹⁰ Un acelerador puede ayudar a equilibrar condiciones, facilitando acceso a capital, experiencia técnica y esquemas financieros que actualmente suelen estar concentrados en grandes operadores. Esto también abre espacio para integrar procesos tempranos de relacionamiento comunitario, mecanismos de distribución de beneficios y programas de desarrollo de habilidades locales, incorporando resultados de transición justa en las fases donde se definen riesgos y recompensas.

Incorporar el desempeño climático desde el inicio reduce riesgos, costos y emisiones a gran escala:

Inversión necesaria en nueva minería hacia 2050

Reducción de emisiones a lo largo del ciclo de vida (frente a desarrollos convencionales)

Del gasto global en exploración proviene de empresas mineras junior (que son las que más requieren apoyo)

Acelerador de transición de activos mineros: Cómo funciona

3. Escalar modelos de negocio circulares para los metales y reducir la necesidad de extracción primaria

En teoría, los metales pueden reciclarse indefinidamente. En la práctica, la circularidad ha avanzado con mayor fuerza en aquellos casos donde ya existe una lógica comercial clara o donde ha sido impulsada por la regulación. Mientras que el acero y el aluminio alcanzan actualmente tasas de reciclaje cercanas a 90% y 75% a nivel global, la situación es distinta para otros minerales fundamentales para la transición energética. Las cadenas de valor de metales de tierras raras, litio y cobalto, en particular, siguen estando estructuradas bajo modelos lineales de extracción y venta. Sin embargo, los beneficios potenciales de la circularidad son significativos y cada vez más necesarios. Ampliar los enfoques circulares podría reducir la demanda de minerales primarios entre 25% y 40% hacia 2050, dependiendo del metal y de la trayectoria tecnológica.¹¹

Además de fortalecer la disponibilidad de metales sostenibles, la transición hacia cadenas de valor circulares puede generar nuevo valor económico y social, al tiempo que reduce emisiones. Este potencial depende de un cambio en la forma en que los metales se poseen y gestionan, desplazándose de esquemas de venta única hacia modelos que mantengan los materiales en circulación.

Bajo el modelo de negocio Metales como Servicio, la propiedad y el uso de los metales se separan. Una entidad especializada conserva la propiedad del material y arrienda su uso funcional a actores aguas abajo, como fabricantes o empresas que ofrecen productos bajo esquemas de arrendamiento, incluso cuando el metal queda incorporado en edificios, turbinas eólicas o vehículos eléctricos. Cuando estos activos alcanzan el final de su vida útil, los materiales se recuperan y reciclan bajo la supervisión del propietario.

Este enfoque genera incentivos y resultados concretos. Cuando quienes poseen los materiales saben que estos retornarán al sistema, se fortalece la lógica de diseñar para la circularidad desde etapas tempranas de la cadena de valor. En la práctica, esto implica diseñar los metales para facilitar su identificación y recuperación, mediante herramientas como pasaportes digitales de producto, aleaciones estandarizadas, etiquetado claro y diseño para desmontaje. Cuando estas estrategias se coordinan de manera sistemática, los procesos industriales pueden integrar insumos secundarios y transformar lo que antes era residuo en fuentes confiables de suministro. Los beneficios se distribuyen a lo largo de la cadena de valor: los usuarios finales reducen costos iniciales y su exposición a la volatilidad de precios, mientras que los actores aguas arriba capturan valor a lo largo de todo el ciclo de vida del material, en lugar de limitarlo al momento de la venta.

Potencial de reducción de la demanda futura de metales:

Reducción en la necesidad de nueva capacidad minera hacia 2050

Equivalente en inversión minera evitada hacia 2050

Solo en cobre, esto podría cubrir aproximadamente 4 millones de toneladas anuales del déficit proyectado de 10 millones de toneladas

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Referencias:

1 IEA: Se prevé que la demanda de minerales críticos para energía limpia aumente significativamente

2 Reuters: El plazo de desarrollo de minas en EE. UU. es el segundo más largo del mundo

3 IEA: Reciclaje de minerales críticos

4 IEA: Hoja de ruta tecnológica del hierro y el acero

5 World Bank: Panel sobre el estado y las tendencias del precio al carbono

6 McKinsey: Creación de la mina de cero carbono

7 ICMM: Innovación para vehículos más limpios y seguros; Nature: Mejora de la sostenibilidad en la minería

8 BNEF: Perspectivas de metales para la transición 2025

9 Applied Energy: Transición del sector minero

10 Mining 2030: El papel de los inversionistas

11 IEA: Reciclaje de minerales críticos

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